Cada vez más, los directores y productores dominicanos apuestan a crear documentales y diversificar el panorama audiovisual de República Dominicana.
La Dirección General de Cine (DGCine) validó en enero del 2026 nueve producciones nacionales que se encuentran en etapa de rodaje. Estos largometrajes contaron con un presupuesto de RD$690.6 millones.
Pero ¿Por qué es relevante?
Notamos que Artesanos, el documental de Danilo Reynoso y Evelyna Rodríguez estaba dentro de los proyectos nacionales que aplicaron al Artículo 34 de la Ley de Cine 108-10.
Ahora será la segunda entrega, titulada Artesanos-Artíficies de Sueños.
Cine Cultura preguntó a Danilo Reynoso, también presidente de la Asociación Dominicana de Profesionales de la Industria del Cine (Adocine), y comentó esto:
«Una vez conocido los rostros de los protagonistas de nuestra artesanía, es más que necesario apreciar, más allá de su arte, cómo esta industria impacta la economía local, nacional y su potencial de exportación de la cultura dominicana».
Y no es para menos.
La primera entrega, estrenado en febrero del 2025, mostró cómo la artesanía era un legado cultural en Quisqueya, pero, también, cómo el oficio era el sustento de más de 40,000 familias.
«Estaremos enfocados en una actividad muy particular que, aunque todavía no pretendemos revelarla, te adelantamos que está presente desde el primero hasta el último día de nuestras vidas», agregó Reynoso a Cine Cultura.
Artesanos: Ingenio de Manos
En 2025, Artesanos: Ingenio de Manos llevó a la pantalla grande una mirada íntima al arte hecho a mano y su papel en la preservación del patrimonio cultural dominicano.
Dirigido por Tito Rodríguez y Leo Silverio, y producido por Danilo Reynoso y Evelyna Rodríguez, el documental no solo visibilizó el talento de los creadores populares, sino que abordó los desafíos estructurales del sector: la informalidad del oficio, la falta de Registro Nacional de Contribuyentes (RNC) en muchos casos y la ausencia de métodos de pago modernos, limitaciones que afectan la competitividad internacional sin restar autenticidad al trabajo artesanal.
La producción también evidenció el impacto económico de esta industria, sustento de más de 40,000 familias dominicanas, además de resaltar el uso de materiales como madera, fibras, caña, higüero, coco, barro y guano, transformados en máscaras, trajes de carnaval, joyería en ámbar y larimar, muñecas, pesebres y piezas vinculadas a la herencia taína.
Este precedente fortaleció la conversación sobre la artesanía como industria cultural y motor económico, sentando las bases para que nuevas entregas del proyecto amplíen la mirada hacia dimensiones aún más específicas y estratégicas del sector.








