“Aparentar para pertenecer: la incómoda verdad detrás de “Los amigos de ellos dos”

Esta producción teatral ofrece una experiencia escénica contemporánea, íntima e impactante

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*SANTO DOMINGO.* “Los amigos de ellos dos” protagonizada por Hony Estrella (Liza), Vicente Santos (Nicolás) y dirigida por Judith Rodríguez, es una obra que nos invita a reflexionar sobre nuestras relaciones interpersonales, la amistad y la forma en que nos comportamos con los demás dentro de la sociedad.

La pieza teatral se desarrolla en un restaurante donde Liza y Nicolás van como cada jueves para cenar con sus amigos. El tiempo transcurre y sus amistades nunca llegan.  Es en ese momento cuando la trama se vuelve más interesante, porque los personajes comienzan a mostrarse más cercanos entre sí, revelando sus fragilidades y todo lo que hacen para aparentar pertenecer a una clase social a la que realmente no pertenecen.

Es una comedia dramática bastante acertada, porque lamentablemente refleja situaciones que vivimos día tras día. Con frecuencia, vemos personas que desean ser parte de una clase social con estatus sin serlo, aparentan lo que no son y lo más preocupante es que también envidian lo que otros tienen o que han logrado construir a lo largo del tiempo.   

Pero, ¿qué sentido tiene aparentar lo que no eres? Muchas personas viven dentro de una burbuja tratando de cumplir las expectativas de los demás, cuando en realidad deberían mostrarse tal cual son.  Siempre he sostenido que la autenticidad es vivir sin miedo al juicio de los demás.

Esta pieza teatral es una clara muestra de ello: un retrato de las inseguridades que surgen frente a los demás y que, en el peor de los casos, pueden llevar a decisiones extremas. En la obra vemos cómo dos parejas, atrapadas en la monotonía y en sus propios prejuicios, dejan a su hija en la orfandad tras suicidarse al no sentirse plenamente satisfechos con sus estilos de vidas.

Aunque pueda parecer una historia distante, esta realidad ocurre con más frecuencia de lo que imaginamos. Por eso, la pieza teatral se convierte en una invitación a reflexionar sobre qué estamos haciendo mal como sociedad y qué podemos corregir para mejorar como seres humanos.