Danilo Reynoso y Evelyna Rodríguez: “Si tienes un celular, tienes una historia que contar”

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Santo Domingo. El cine dejó de ser exclusivo de quienes tienen cámaras de última generación o grandes presupuestos. Esa es la filosofía detrás de SmartFilms Dominicana, el festival de cine con celulares impulsado por Pop Entertainment, que busca acercar el séptimo arte a jóvenes y adultos de todo el país a través de cortometrajes realizados con un teléfono móvil.

Detrás de esta iniciativa están los actores, productores y directores Danilo Reynoso y Evelyna Rodríguez, quienes, tras años de trabajar en la industria audiovisual, decidieron apostar por una plataforma que democratiza el acceso al cine y convierte la creatividad en el principal recurso.

En conversación con Cine Cultura, ambos cuentan cómo nació la idea de traer el festival a República Dominicana, las historias que más los han conmovido y por qué creen que cualquier persona con un celular puede convertirse en cineasta.

«Nos dimos cuenta de que este proyecto podía abrirle las puertas a mucha gente»

La historia comenzó lejos de República Dominicana. Mientras participaban en producciones cinematográficas en Colombia, Reynoso y Rodríguez conocieron un festival que despertó inmediatamente su curiosidad.

«Nosotros hacemos muchas coproducciones en otros países y, estando en Colombia, el algoritmo empezó a mostrarnos información sobre SmartFilms. Durante casi tres años nos enviábamos noticias y videos preguntándonos: ‘¿Qué habrá pasado con ese proyecto que vimos?'», recuerda Danilo Reynoso.

La oportunidad llegó de forma inesperada durante la premiere de una de sus películas en Colombia.

«Conocimos a una persona vinculada al proyecto, hicimos la conexión y entendimos que era el momento de traerlo a República Dominicana. Nos pareció una propuesta innovadora porque abre las puertas a muchísima gente que, como nosotros cuando empezamos, cree en la industria y solo necesita una oportunidad».

En República Dominicana hay más celulares que habitantes

Para ambos, el mayor valor de SmartFilms es eliminar la principal barrera que suele asociarse con hacer cine: el acceso a equipos costosos.

«En República Dominicana hay alrededor de 11 millones de celulares. Es decir, prácticamente hay más teléfonos que habitantes. Entonces, no hay excusas. Si alguien tiene una historia que contar y siempre ha querido hacer cine, puede tomar su celular y comenzar a crear», afirma Evelyna Rodríguez.

La premisa del festival es sencilla: demostrar que una buena historia pesa más que el presupuesto.

«No se trata del equipo que tengas, sino de la creatividad y de las ganas de contar algo que conecte con los demás.»

Historias que emocionan y transforman

Aunque apenas celebró su primera edición en el país, SmartFilms ya ha dejado historias difíciles de olvidar para sus organizadores.

Uno de los trabajos que más los marcó fue Lágrimas, el cortometraje ganador de la edición anterior.

«Fue dirigido por Nicole, una egresada de la UASD. Es un corto que conecta muchísimo con el público porque hace reír, emociona y tiene una nostalgia muy bonita sobre la dominicanidad de antes. Creo que por eso terminó siendo el gran ganador.»

También recuerdan con especial cariño un cortometraje sobre ciberacoso realizado por un niño de apenas diez años.

«La madurez con la que trató el tema nos impresionó muchísimo. Cuando no ganó, lloró. Nos dio mucha pena, pero también nos confirmó que tiene un talento enorme y un gran futuro.»

Otro proyecto que resalta es En la tierra que nos vio nacer, filmado en Sosúa por hijos de inmigrantes que crecieron en República Dominicana.

«Ver cómo ellos cuentan el país desde otra mirada refresca muchísimo. Nos recuerda lo hermoso que somos y el enorme valor que tiene nuestra identidad.»

Cuando todo un barrio hace cine

Pero más allá de los cortometrajes, Reynoso asegura que muchas veces las historias detrás de cámaras terminan siendo igual de fascinantes.

Recuerda el caso de un joven llamado Wilson, quien participó en varios proyectos desempeñando distintos roles.

«En un corto era director, en otro actor, en otro productor. Nos dimos cuenta de que movilizaba prácticamente a todo un barrio para filmar.»

Lo que más les sorprendió fue la capacidad de resolver con ingenio las limitaciones técnicas.

«Vimos participantes que amarraban celulares a drones, construían plataformas artesanales para hacer movimientos de cámara y conseguían recursos que normalmente requieren permisos y producción profesional. Ahí entendimos que cuando existe pasión por contar historias, una comunidad completa puede unirse para hacerlo posible.»

Más que un festival, una escuela de cine itinerante

Para Reynoso y Rodríguez, la competencia es solo una parte del proyecto. El verdadero impacto ocurre antes de que se encienda la cámara.

«Desde el principio entendimos que SmartFilms tenía que enseñar. Por eso creamos la Ruta Peliculera.»

Durante cinco horas, los participantes reciben formación gratuita sobre guion, lenguaje audiovisual, fotografía, edición, producción y narrativa cinematográfica.

«El año pasado llegamos a 22 localidades y este año ya hemos recorrido 33. Vamos a lugares donde pocas veces llegan este tipo de talleres y, al final del día, cada grupo debe realizar un cortometraje como si estuviera compitiendo en el festival.»

Rodríguez asegura que ese conocimiento trasciende el propio certamen.

«Lo más importante no es solamente que graben un corto para SmartFilms. Ese aprendizaje les sirve para emprender, crear contenido para redes sociales, iniciar un negocio audiovisual o desarrollar cualquier proyecto creativo. El cine es la excusa; el conocimiento es el verdadero legado.»

Gracias a una alianza con ProCine y el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, los talleres han podido llegar este año a muchas más comunidades del país.

«Nosotros ponemos las herramientas y el conocimiento. Los participantes solo tienen que traer su tiempo, su creatividad y las ganas de contar una historia», concluyen.