Más que el agua, desde la Cinemateca Dominicana

La película se estrenó durante el Festival de Fine Arts del 2021

36

Nicolás, interpretado por Frank Perozo, y Carlitos, encarnado por Axel Mansilla, viven en Ciudad Nueva, cerca de la Zona Colonial.

Nicolás se dedica a la venta de marihuana, con lo que sobrevive desde que él y su hermano quedaron huérfanos. Él sabe que debe evitar que Carlitos siga sus pasos y debe progresar.

«Más que el agua» es la ópera prima en la industria cinematográfica de Amauris Pérez. Y aplaudo su valentía de apostar por recrear la zona aledaña y marginada de Santo Domingo, donde sobreviven los dominicanos menos afortunados.

Sus planos captan los colores sombríos, la cotidianidad, el contraste entre la riqueza y la pobreza, entre lo bueno y lo malo, entre lo legal y lo ilícito, entre la felicidad y la tristeza.

Creo que sentí una dualidad lograda por la producción para sumergir al espectador en un vaivén de contrastes morales. Pero está combinado por la banda sonora de Freddy Ginebra sabe dónde y cuándo estar. Es silenciosa, minuciosa y cae como anillo al dedo, sin abusar de ella.

Frank Perozo, el actor que hemos encasillado en su rol de director o  actor de comedias romántica, nos da una actuación muy diferente a lo que estamos acostumbrados, demuestra que tiene facetas que se pueden explotar mejor.

Aquí es relajado, sabe que su negocio es ilícito y que hace daño, pero es su sustento.

El protagonista es un vendedor de marihuana, pero siempre mantiene al margen a su hermano, y lo cuida de que no debe ni vender, ni consumir, ni involucrarse en el negocio. Y él solo produce y la vende, pero nunca la consume (es irónico, porque es como yo vendedor lo ilícito pero mi cuerpo está limpio).

Elena, interpretada por Hony Estrella, con mirada sombría, nariz y ojos rojos, mirada perdida, delataban algo oculto. Sentí que ella estaba involucrada en algo, pensé que era que no amaba a Joaquín, pero es peor.

Me encantó que reflejaran que el protagonista y la ex se odiaban a muerte, pero él con su hija era un amor (o sea, supo separar lo del hombre con su rol de padre).

Claudia es infiel a ella misma. Ama a Nicolas, pero está sumergida en un matrimonio roto. Mientras que Carlitos es el elefante herido que quiere salir de su jaula.

Memelo, interpretado por Manuel Raposo, deberíamos de poner más atención en sus facetas en el cine. Quizás y ojalá lo veamos más como villano. Tiene potencial y con cada personaje que vemos de él, quedamos encantados.

Expone al ser humano y su oscuridad, y luego el laberinto para salir de las relaciones tóxicas. Ah, Dalissa Alegría pasa sin penas y sin glorias.

Cuando interviene la justicia, la persecución termina siendo parte de un espectáculo innecesario, ya que no es una película de acción, la trama fluye y atrapa.

Me gustó que planteasen que acceder al aborto es ilegal en República Dominicana, y los médicos que lo practican es de manera clandestina en su mayoría de casos. Y las mujeres que acceden es porque no tienen otra opción que no poder viajar al extranjero o ir a una clínica, e incluso deben vender prendas o un bien para conseguir el dinero para pagarlo. Mostraron la insalubridad de hacerlo a escondidas o fuera de un centro médico.

Sin embargo, ella decidió no hacerlo en último momento, o sea, tú te pasas la película entera diciendo y peleando por el aborto, robas las joyas de tu hermana para venderlas y luego arrepentirte.

Inicia por el final, lo cual es diferente, porque casi ningún director se arriesga.

Eso sí, ese lenguaje callejero y de malas palabras mezclado con tigueraje me fastidia un poco, porque pienso en el público que la verá y dirá “pero yo no entiendo esto”, no usan lenguaje neutral como en México, Venezuela, Colombia y Estados Unidos.

Te acepto que tires una o dos jergas dominicanas, pero ¿Toda la película?

No es la mejor película del mundo que aborde temas sociales (Rafaela, Cocote, Carpinteros, Hotel Coppelia tienen mejor desenvolvimiento); pero para ser la ópera prima de Amaury Pérez que viene del teatro, y arriesgarse a esa temática, es de aplaudir.

Me sorprendió el final… ¡concho!, por fin una película donde los malos no pagan sus mierdas y el personaje bueno termina siendo la manzana de la discordia.

La película la vimos en la Cinemateca Dominicana, el sábado durante el cinefourm dirigido por Adospreci.

Animense a ir. Es chula la experiencia.