“Producto Local nace de una necesidad muy concreta, contar historias que rara vez ocupan el centro del relato audiovisual”, explica el español Jon Ander Serrano Avendaño, creador y director de la serie. “Historias de personas que parecen haber quedado fuera del tiempo, de los márgenes, de un pasado que sigue pesando en el presente”.
Lo que comenzó en 2021 como una inquietud creativa previa a la pandemia, dar voz a esas “viejas glorias” de más de 55 años atrapadas entre la rutina, la soledad y un pasado que no termina de irse, ha evolucionado hasta convertirse en Producto Local, una serie cruda, directa y profundamente social que observa los márgenes con una honestidad poco habitual.

Originalmente concebido como un largometraje bajo el título Viejas Glorias, el proyecto creció de forma orgánica hasta transformarse en una serie. “Nos dimos cuenta de que los personajes y sus conflictos necesitaban más tiempo para respirar”, señala Serrano. Tras un proceso largo y complejo, marcado por cambios en el equipo y numerosas dificultades logísticas, el rodaje arrancó en agosto de 2023 y se extendió durante más de 200 días, consolidándose como un ejercicio de constancia y convicción artística.
Un drama social con humor incómodo
Bajo una estética cercana al cine noir y un humor tan seco como incómodo, que Serrano define como “un Kaurismäki pasado por Torrente”, Producto Local es ante todo un drama coral. La serie aborda la maternidad en soledad, la precariedad laboral, la prostitución, la infancia desatendida, la herencia de la marginalidad y las relaciones afectivas atravesadas por la supervivencia.

Los personajes, en su mayoría sin nombre propio, funcionan como relatos representativos de realidades sociales más amplias. La simbología atraviesa toda la propuesta, los sombreros como poder, la comida rápida como síntoma de inestabilidad, el agua como intento de expiación, la naturaleza como contraste frente al conflicto urbano y el propio concepto de “producto local” como reflexión crítica sobre el consumo, el cuerpo y la dignidad.
Una producción independiente desde la autogestión
El director define Producto Local como un proyecto realizado sin financiación externa. Bajo la idea de “cero pesetas”, la serie se levantó únicamente a partir del trabajo colectivo y la voluntad del equipo. La inversión inicial, cercana a los 1.000 euros, se destinó a vestuario y atrezzo para dar identidad a los personajes y adaptar localizaciones reales.
Con el avance del proyecto surgieron otros gastos técnicos y de difusión, elevando la inversión total a unos 4.000 euros, una cifra muy ajustada para una serie y posible gracias a la implicación desinteresada de todos los participantes.
Rodar desde el realismo y la cercanía
Con un equipo técnico reducido a lo esencial, una cámara veterana, un trípode y una pértiga, y sin una estructura que los respalde, el rodaje ha sido tan austero como intenso. Grabaciones interrumpidas en la calle, escenas malinterpretadas por transeúntes y llamadas a la policía forman parte de la experiencia de una serie que apuesta por un realismo tan convincente que, en ocasiones, ha trascendido la propia ficción.

“Hemos buscado el realismo, pero el realismo real”, explica Serrano. “No el estilizado ni el impostado, sino el que nace de trabajar con los espacios, la luz y las limitaciones que realmente tienes”. Para ello, el equipo ha recurrido a la luz natural, localizaciones auténticas y soluciones creativas que convierten la economía de medios en una seña de identidad estética.
Sastraka, un espacio que hizo posible el proyecto
Parte fundamental del proceso creativo ha sido Sastraka, un centro cultural comunitario en Portugalete, antiguo internado de monjas recuperado por jóvenes del barrio como casa de la juventud. Allí, el equipo ha ensayado, celebrado reuniones y realizado visionados en un espacio cedido de forma gratuita.
“Sastraka no solo nos dio un lugar físico, nos dio confianza”, señala el director. “Después de que muchas puertas se cerraran, encontrar un espacio donde la cultura se apoya de forma desinteresada fue clave”. Más allá de la serie, el gaztetxe funciona como un centro comunitario activo, con talleres, teatro, conciertos, biblioteca gratuita y actividades vecinales, un modelo de autogestión que el equipo apoya con pequeñas aportaciones anuales.
Próximo recorrido
Con la banda sonora en su fase final y prevista para julio, Producto Local inicia ahora su camino hacia la distribución en festivales y plataformas, de la mano de una distribuidora que ya ha mostrado interés en el proyecto.

“Hecha sin atajos y desde la honestidad”, concluye Jon Ander Serrano, “Producto Local no busca comodidad ni consenso, sino mirar de frente a realidades que existen aunque no siempre queramos verlas”.








