República Dominicana se consolida como escenario de películas

Santo Domingo lidera las locaciones cinematográficas del país, mientras provincias como Samaná ganan protagonismo en la industria audiovisual impulsada por la Ley de Cine

2

Películas como Lost City, Air Cocaine, Arthur the King, Survivor Project y Old han sido filmadas en distintas locaciones del país.

A estas se suman grabaciones realizadas en la capital, como Rafaela en el vertedero de Duquesa, Más que el agua en Ciudad Nueva, Canta y no llores en la plaza Juan Barón, El fotógrafo de La 40 en el malecón y Dembow en la popular calle 42.

En cada una de estas producciones, el trabajo de productores, directores y el departamento de arte transforma los espacios dominicanos en escenarios ficticios que luego aparecen en pantalla con la leyenda “filmado en República Dominicana”.

Las estadísticas reflejan este auge cinematográfico impulsado por la Ley de Cine 108-10.

En 2024, la Dirección General de Cine (Dgcine) emitió 306 permisos únicos de rodaje (PUR) para audiovisuales en el país, lo que representó una disminución de 31.3 % respecto a los 446 permisos otorgados en 2023.

Santo Domingo continuó liderando la actividad cinematográfica. En 2024 concentró 221 permisos, equivalentes al 72.2 % del total.

Aunque el porcentaje fue mayor, el número absoluto disminuyó frente a los 250 permisos registrados en 2023, lo que supone una reducción de 11.6 % entre ambos años.

Tras la capital, la dinámica de rodajes también se movió en otras provincias.

En 2023, San Pedro de Macorís ocupó el segundo lugar con 55 permisos, favorecido por la presencia del estudio Lantica Media en Juan Dolio, donde se filmaron producciones como Nyad, The Lost City y Shotgun Wedding.

Sin embargo, en 2024 fue desplazado por Samaná, que registró 49 permisos, un crecimiento de 133.3 % frente a los 27 del año anterior, y donde se filmó Arthur the King.

San Cristóbal también se mantuvo entre las provincias con mayor actividad, con 26 permisos en 2024, mientras que Baní obtuvo 24 aprobaciones.

En contraste, San Pedro de Macorís experimentó una caída significativa al pasar de 55 a 18 permisos de rodaje.

Otras demarcaciones también registraron movimientos: La Altagracia entró al panorama audiovisual con 15 permisos, María Trinidad Sánchez pasó de nueve a 15, y Puerto Plata redujo su actividad de 17 a 13.

Para que una producción llegue a la pantalla grande, compita en festivales internacionales o esté disponible en plataformas de streaming, los directores deben solicitar el Permiso Único de Rodaje (PUR), un trámite gratuito y obligatorio que se gestiona ante la Dgcine antes del inicio de filmación en el país.

Gracias a sus locaciones diversas, incentivos fiscales y estudios especializados, República Dominicana continúa consolidándose como un destino cinematográfico del Caribe, donde cada calle, playa o ciudad puede transformarse en el escenario de una historia para la pantalla.