“Chicago”: voces, música en vivo y una puesta en escena que envuelve

La producción reúne actuaciones exigentes, una destacada banda en vivo y una puesta en escena que sostiene el ritmo del musical de principio a fin

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No soy particularmente aficionada a los musicales. Sin embargo, desde que supe que Chicago tendría una nueva puesta en escena en República Dominicana, tuve claro que quería verla. Es uno de esos títulos que, incluso para quienes no siguen habitualmente el género, resulta difícil pasar por alto por la dimensión que ha alcanzado internacionalmente.

La producción dominicana, presentada en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, está bajo la producción general y artística de José Llano y la dirección general de María Castillo, con Karla Fatule como Roxie Hart, Robmariel Olea como Velma Kelly y Javier Grullón como Billy Flynn.

Fui con curiosidad. Salí entendiendo mucho mejor por qué Chicago continúa despertando tanto interés.

Uno de los primeros elementos que me sorprendió fue la escenografía y la manera en que el escenario consigue transportarnos a los distintos espacios de la historia. Particularmente disfruté la recreación de la prisión y cómo, a medida que avanza la obra, el espacio se transforma sin romper el ritmo de lo que está sucediendo.

Pero fueron las interpretaciones de Roxie y Velma las que terminaron convirtiéndose en uno de mis puntos favoritos de la noche. Karla Fatule y Robmariel Olea sostienen personajes que demandan muchísimo: tienen que cantar, bailar, actuar y mantener la energía prácticamente durante toda la función.

Verlas hacerlo con tanta naturalidad fue impresionante.

Además de sus interpretaciones individuales, disfruté especialmente sus interacciones. Existe una dinámica muy particular entre ambos personajes y las dos actrices logran mantenerla desde el movimiento, el canto y la actuación. Son papeles que dejan muy claro cuánto trabajo existe detrás de una producción como esta.

Y entonces está la música.

La banda en vivo fue, sin dudas, una de las mayores sorpresas que me llevé de Chicago. Bajo la dirección musical de Junior Lomba, los músicos están presentes durante el espectáculo y escuchar los temas ejecutados en directo cambia por completo la experiencia.

La dirección de Lomba llamó particularmente mi atención. Hay momentos en los que deja de sentirse únicamente como el responsable de conducir a los músicos y entra, de manera muy sutil, en el juego de lo que está sucediendo en escena. Ese guiño entre la orquesta y los personajes me pareció especialmente divertido.

La presencia de los músicos se siente durante toda la función. No están simplemente proporcionando una banda sonora: la música acompaña el movimiento, las entradas, los cambios de energía y buena parte de la personalidad del espectáculo. Para alguien que no acostumbra a ver musicales con frecuencia, poder apreciar de esa manera la ejecución en vivo fue uno de los grandes atractivos de la noche.

Otro personaje que disfruté muchísimo fue el Anunciador, interpretado por JD Cabrera. Su voz y la manera en que aparece para introducir o acompañar determinados momentos de la historia le dan una personalidad muy particular a la narración y aportan mucho al ritmo de la puesta en escena.

Javier Grullón, como Billy Flynn, también aporta varios de los momentos más entretenidos de la función.Grullón se mueve con soltura entre la actuación, el canto y el componente más teatral del personaje, y consigue que sus intervenciones tengan identidad propia sin romper el tono general de la obra.

Billy Flynn, además, funciona como uno de los motores de la historia, y Grullón logra sostener ese peso con carisma y ritmo escénico. Sus apariciones aportan humor, dinamismo y una dosis importante de teatralidad, especialmente en aquellos momentos en los que la puesta en escena juega con la manipulación de la opinión pública y la construcción del espectáculo alrededor de los personajes.

Luis José Germán, en el papel de Amos Hart, aporta uno de los registros más distintos dentro del elenco. Su interpretación se mueve desde un lugar más contenido, con una mezcla de ingenuidad, humor y vulnerabilidad que funciona muy bien frente a la intensidad de los demás personajes. Esa diferencia de tono hace que sus intervenciones respiren de otra manera dentro del espectáculo y añade un componente más humano a la historia.

Destacar particularmente la participación de Laura Alcántara como la periodista Mary Sunshine. Desde su primera gran intervención captó completamente mi atención. Su interpretación y, especialmente, su voz hicieron de ese momento uno de los que más recuerdo de la noche.

Algo parecido ocurrió durante buena parte de la función: terminaba un número y la reacción del público era inmediata. Yo misma me encontré aplaudiendo una y otra vez, especialmente después de aquellos números en los que se hacía más evidente la combinación de actuación, baile y canto que exige el montaje.

Quizás precisamente porque no llegué al teatro como una amante de los musicales, Chicago terminó sorprendiéndome más de lo que esperaba.

La escenografía consiguió meterme en la historia; Roxie y Velma me hicieron apreciar la dificultad de interpretar personajes de esta naturaleza; Mary Sunshine consiguió uno de mis momentos favoritos; y la banda en vivo añadió una dimensión que no esperaba disfrutar tanto.

Al final, mi experiencia con Chicago fue esa: entrar al teatro por la curiosidad de ver en República Dominicana un musical que conocía por su fama internacional y salir con una apreciación mucho mayor por todo el trabajo que requiere llevar un espectáculo de esta naturaleza al escenario.

Para quienes disfrutan el teatro, sean o no seguidores habituales de los musicales, es una experiencia que vale la pena vivir.

¡Hola! Soy Yulissa Álvarez y hace un tiempito inicié con este proyecto llamado Cinecultura. Soy periodista de formación con seis años de experiencia en periodismo de datos y de salud, pero con un especial interés en el cine, estuve tentada a cambiar de carrera en la universidad, pero me di cuenta de que podría combinar ambas pasiones; el cine y el periodismo, por lo que he realizado varios cursos y talleres en realización cinematográfica y apreciación de cine. Me encanta hablar de películas y series en sentido general, lo disfruto y lo vivo; por mi afición de adolescencia (la lectura) tengo debilidad con las adaptaciones y las películas basadas en hechos reales, también me gusta la música y el teatro. Disfruto de un buen café matutino, me gustan los festivales culturales, al igual que los de comida. ¡Espero que disfruten de nuestro contenido!