Marty Supreme

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Marty Supreme es una película que no se anda con rodeos. Desde el inicio te deja claro que no está pensada para caer bien ni para hacerte sentir cómodo. Acompaña a un personaje obsesionado con ganar, con sobresalir y con demostrar que siempre está por encima de los demás, incluso cuando eso lo vuelve difícil de soportar.

La historia está inspirada libremente en la vida de Marty Reisman, una figura peculiar del tenis de mesa estadounidense, tan recordado por su talento competitivo como por su personalidad provocadora. Pero la película no intenta ser una biografía clásica ni un recuento fiel de su vida.

El ping-pong es parte de la historia, pero no es lo principal. Más bien sirve como una forma de mostrar cómo Marty se relaciona con el mundo: todo es competencia, todo es impulso, todo es ego. No hay grandes discursos ni momentos diseñados para emocionar de forma fácil.

Timothée Chalamet se mete en un papel incómodo, muy distinto a lo que suele hacer. Su personaje no busca simpatía y la película tampoco intenta suavizarlo. A ratos provoca rechazo, a ratos curiosidad, pero nunca indiferencia. Es deliberadamente irritante, pero con una seguridad desbordada y una ambición que no reconoce límites ni consecuencias.

El reparto que lo rodea refuerza ese tono extraño y poco convencional. Gwyneth Paltrow regresa al cine en un rol que se siente fuera de zona de confort; Tyler, The Creator amplía su presencia en la pantalla con un personaje que suma tensión y contraste; y Fran Drescher aporta una energía muy reconocible que encaja en ese universo de personalidades fuertes y desbordadas.

Al final, Marty Supreme es de esas películas que no se explican del todo ni te llevan de la mano. Sales del cine con sensaciones encontradas, pensando más en el personaje que en la historia, y entendiendo que su intención no es gustar, sino quedarse rondando en la cabeza.

¡Hola! Soy Yulissa Álvarez y hace un tiempito inicié con este proyecto llamado Cinecultura. Soy periodista de formación con seis años de experiencia en periodismo de datos y de salud, pero con un especial interés en el cine, estuve tentada a cambiar de carrera en la universidad, pero me di cuenta de que podría combinar ambas pasiones; el cine y el periodismo, por lo que he realizado varios cursos y talleres en realización cinematográfica y apreciación de cine. Me encanta hablar de películas y series en sentido general, lo disfruto y lo vivo; por mi afición de adolescencia (la lectura) tengo debilidad con las adaptaciones y las películas basadas en hechos reales, también me gusta la música y el teatro. Disfruto de un buen café matutino, me gustan los festivales culturales, al igual que los de comida. ¡Espero que disfruten de nuestro contenido!