Miches sirve de escenario a “Elena y el Mar”, una historia sobre migración, maternidad y dolor

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El municipio de Miches se convierte en el principal escenario del largometraje Elena y el Mar, una producción de Aldea Estudio que aborda con sensibilidad temas como la migración irregular, la violencia, la maternidad y las secuelas emocionales del desarraigo.

El rodaje, que se desarrolla desde el lunes hasta el sábado 17 de enero, aprovecha diversos espacios naturales y urbanos del municipio, incluyendo sus calles, la costa y otros entornos que forman parte esencial de la narrativa visual de la película. Para el equipo creativo, Miches no es solo un lugar de filmación, sino un elemento narrativo que acompaña emocionalmente el viaje de la protagonista.

La cinta es dirigida por Tito Rodríguez y producida por Francis Disla, CEO de Aldea Estudio, quien destacó que su método de trabajo se fundamenta en la cercanía con el equipo y en la confianza creativa como motor del proceso cinematográfico.

Rodríguez, por su parte, explicó que Elena y el Mar nace del interés por contar historias con un mensaje social profundo, centrándose en los viajes en yola y en las vivencias íntimas de quienes se ven obligados a dejar su tierra.

El director de fotografía Francis Adames señaló que el paisaje de Miches aporta una atmósfera clave a la construcción visual del filme, integrando el mar y el entorno costero como símbolos del tránsito, la esperanza y el dolor.

La actriz Ruth Emeterio, protagonista de la película, describió su personaje como emocionalmente intenso y retador, mientras que Niurka Mota, quien interpreta a su madre, subrayó la fuerte carga emocional de la historia, especialmente en la relación materna marcada por la pérdida y la incertidumbre.

Con Elena y el Mar, Aldea Estudio apuesta por un cine comprometido, que utiliza el poder del entorno y de las historias humanas para reflexionar sobre una realidad que sigue marcando a muchas familias del Caribe.