Yoel Morales: una mirada autoral que trasciende fronteras desde La Bachata de Biónico

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Santo Domingo.– Para el director dominicano Yoel Morales, el cine no ha sido nunca una carrera hacia el reconocimiento, sino un proceso de búsqueda constante: de identidad, de lenguaje y de una forma honesta de narrar lo cotidiano. 

Esa mirada, construida durante más de una década de trabajo independiente y colectivo, ha encontrado una resonancia inesperada con La Bachata de Biónico, una película que ha conectado con públicos de distintas culturas sin renunciar a su raíz dominicana.

Desde Cine Cultura tuvimos la oportunidad de conversar con el director sobre el proceso creativo detrás de la película, su visión del cine como acto colectivo y el camino personal que lo ha llevado a construir una voz autoral reconocible más allá de las fronteras.

¿Qué significa para ti, como director y cineasta, que La Bachata de Biónico haya alcanzado tantos premios y una trayectoria internacional tan amplia?

La verdad es que ha sido una grata sorpresa. Te digo con total honestidad que esta película la planeamos con cero expectativas. Hicimos todo lo que nos dio la gana, así que nunca soñamos con el efecto en cadena que terminó teniendo. 

Incluso en Premios La Silla llegamos bastante tranquilos, porque había muchísimas películas en competencia que nos gustan mucho. Teníamos expectativas muy moderadas. Obviamente fue increíble que arrasara, pero nunca ha sido el motor principal de nuestro trabajo.

Lo más valioso es que se han abierto muchas puertas y que la película sigue teniendo vida. Para 2026 todavía hay posibilidades de que vaya a otros territorios, y eso es algo muy bonito.

¿Qué ha sido lo más impactante del recorrido que ha tenido la película?

Lo más impresionante es que la gente conecta con la película incluso sin tener el contexto dominicano.

Una de las mayores sorpresas fue lo que pasó en el festival de Locarno: un público mayoritariamente europeo, donde prácticamente los únicos latinos éramos nosotros, y desde el minuto cero se estaban riendo y conectando con la historia. 

Luego de Biónico llegó Medias Hermanas ¿Cómo se dio esa oportunidad ?

La película es un remake de una producción peruana, y parte del proceso de adaptarla a nuestra cultura, fue cambiar a uno de los personajes para que fuera una joven criada en el barrio con la jerga del contexto. Y creo que en el momento en que se abrieron a esa posibilidad, conectaron mucho con el tipo de cine que yo había hecho anteriormente, especialmente con Biónico y decidieron ofrecerme la oportunidad de dirigirla.

 

Me cayó muy bien porque estaban buscando un poco de irreverencia y frescura y me dieron mucha libertad para crear con las actrices y Kendy Yanoreth, quien hizo la adaptación del guion.

Hablemos un poco de tu estilo. ¿Cómo defines tu mirada como director?

A mí me gusta mucho tomar riesgos. Me encanta ese vértigo de que las cosas puedan salir muy bien o muy mal. Últimamente me he inclinado mucho hacia el realismo, pero combinado con el absurdo. 

Me gustan los personajes excéntricos dentro de contextos realistas. Y algo que para mí es fundamental es la idiosincrasia dominicana. Durante años traté de descifrar cómo integrarla a mis películas sin filtros, contar nuestras historias de la manera más auténtica posible, y sigo en eso, siempre es parte de los experimentos que me planteo. 

Las primeras películas dominicanas tenían mucho de eso. Si miras trabajos de Ángel Muñiz o Pasaje de ida, ves un retrato claro de su época.

Yo persigo eso: que el dominicano se vea reflejado en la pantalla y que el público de fuera vea una realidad distinta, más allá del estereotipo turístico. Creo que nuestro cine tiene mucho que mostrar sin necesidad de parecerse a nadie más.

¿Cómo llegas al cine? ¿Qué te motiva y cómo empieza este camino?

Desde joven veía mucho cine de Hollywood, pero luego descubrí el cine latinoamericano y el cine español. 

En el bachillerato, junto a Cristian, que es coguionista y productor de Biónico, empezamos a hacer cortometrajes. Poco a poco se volvió algo serio y dejamos cualquier otra opción de carrera para meternos a estudiar cine.

En la universidad seguimos haciendo cortos, videoclips, de todo. En 2013 nos sentimos medianamente preparados e hicimos nuestra primera película estudiantil con amigos, Azul Magia. Fue un rodaje muy guerrilla, financiado con favores y recursos mínimos.

Luego llegó Carlota la más barrial, que filmamos en 2019, con un proceso largo de postproducción que se extendió por la pandemia. Después, durante la pandemia, escribimos Biónico, y más recientemente dirigí Medias Hermanas. Esa es, a grandes rasgos, la cronología.

¿Cuáles han sido tus principales retos y mayores satisfacciones?

El mayor reto, y a la vez la mayor satisfacción, ha sido ir encontrando el cine que quiero hacer. Definir mi manera de trabajar, rodearme de colaboradores con los que me siento cómodo creando. Todo artista pasa por momentos de estancamiento, de caminar casi a ciegas, guiándose por el instinto.

Con Carlota aprendí muchísimo del trabajo con actores y de los procesos de producción. Con Biónico fue muy satisfactorio lograr un modelo de trabajo más ágil: rodamos y al año siguiente la película ya estaba lista, algo que no había logrado en las dos pelis anteriores. 

¿Crees que pertenecer a un colectivo ha facilitado producir y dirigir cine?

Sí, definitivamente. Ser parte de un colectivo ayuda mucho. Somos cinco personas que empujamos, sufrimos y disfrutamos la película por igual. Eso hace una gran diferencia. 

Pero nada pasa de la noche a la mañana. Hay que prepararse, equivocarse y arrancar, incluso sin las condiciones ideales. Biónico se hizo con un equipo pequeño de personas, con recursos limitados, y en ese caso lo que se hace es adecuar el guion a tu realidad y darle para allá. A veces hay que tomar la decisión de hacerlo con lo que se tiene.

Para cerrar, ¿cómo ves el cine dominicano actualmente?

Soy muy optimista. Estamos viviendo una edad de oro. Gracias a la Ley de Cine y a la democratización de la producción, hoy se hacen alrededor de 50 películas al año. Hay público, hay diversidad y hay presencia internacional. Cada vez se experimenta más con géneros y lenguajes distintos, y eso es muy positivo.

¡Hola! Soy Yulissa Álvarez y hace un tiempito inicié con este proyecto llamado Cinecultura. Soy periodista de formación con seis años de experiencia en periodismo de datos y de salud, pero con un especial interés en el cine, estuve tentada a cambiar de carrera en la universidad, pero me di cuenta de que podría combinar ambas pasiones; el cine y el periodismo, por lo que he realizado varios cursos y talleres en realización cinematográfica y apreciación de cine. Me encanta hablar de películas y series en sentido general, lo disfruto y lo vivo; por mi afición de adolescencia (la lectura) tengo debilidad con las adaptaciones y las películas basadas en hechos reales, también me gusta la música y el teatro. Disfruto de un buen café matutino, me gustan los festivales culturales, al igual que los de comida. ¡Espero que disfruten de nuestro contenido!