Canta y no llores: una mezcla de música, migración y lealtad

El largometraje domínico-hispano está disponible en las salas de cines

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Estuvimos en la proyección de la comedia  Canta y no llores, de Desirée Reyes. Y déjenos decirle que la energía  de la música, los colores vibrantes y los sueños palpables se unen en una sinfonía que cautiva durante casi dos horas de pura magia cinematográfica.

El audiovisual es una coproducción entre República Dominicana y España, pero grabada en su totalidad en las calles de la Zona Colonial, Plaza Juan Barón, Güibia y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Sí, recrea México en nuestra tierra bonita.

Querido lector asiduo de Cine Cultura,

Es una producción cinematográfica que combina las oportunidades, las segundas veces, el talento y la ambición con el rol de la familia. Nos gustó que abordase a las mujeres protagonistas a enfrentar sus conflictos como persona y como parte de un clan familiar

Beli, interpretada por Michelle Rodríguez; sí, la misma que interpretó a Polita en Amores Verdaderos, de Televisa, quiere y sueña con ser cantante. 

La protagonista tiene una hija Lucía, una adolescente rebelde e incomprendida, y su madre, Pepa, encarnada por Consuelo Duval, con serios problemas existenciales.

Ellas viven junto a Toni (Paco Rueda), hijo de Pepa y hermanastro de Beli, un ladrón que roba para sobrevivir.

Estos personajes viven en México, en un tráiler y venden tacos para ganarse el sustento económico de su familia disfuncional. 

La vida de esta peculiar familia da un giro inesperado cuando Pepa descubre un bolso lleno de dinero, lo que las lleva a abandonar su hogar en México y buscar una nueva vida en Santo Domingo. Es aquí donde se encuentran con Caro, interpretada por la talentosa Lumy Lizardo, una mánager que las sumerge en un torbellino de aventuras y desafíos.

A lo largo de su viaje, enfrentan desafíos que van desde asesinatos y amores fugaces hasta mentiras y engaños, todo mientras luchan por alcanzar sus sueños truncados y encontrar un lugar al que puedan llamar hogar. 

Pero en medio de la adversidad, el mensaje central resuena alto y claro: la lealtad familiar es inquebrantable, incluso en los momentos más oscuros.

Sí, es una película para mayores de 13 años que inculca esas diferencias latentes entre madre e hija.

Con una mezcla de comedia, leve drama y música en su máxima expresión, sin caer en un concierto de tres horas, Canta y no llores no solo nos entretiene, sino que también invita a reflexionar sobre la importancia de la familia y la perseverancia en medio de la adversidad. 

Además, la película se transmitirá por plataformas de videos por suscripción, específicamente en Star Distribution.

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